Carta digital para restaurante: qué es, qué cuesta y qué evitar
Carta digital, carta QR, menú QR. Se usan como sinónimos y no lo son. Qué necesita de verdad un bar, cuánto cuesta y por qué un PDF detrás de un QR es lo peor.

Desde 2020 todos los bares tienen un adhesivo con un código QR pegado en la mesa. Casi ninguno tiene una carta digital. No es lo mismo, y la diferencia se nota en Google y en la cara del cliente.
¿Qué es una carta digital?
Una carta digital es tu carta hecha página web: cada plato es texto, con su precio, sus alérgenos y su descripción. Se abre en el móvil sin descargar nada, se lee sin ampliar con los dedos y se actualiza cambiando una línea.
Un código QR no es una carta. Es solo un atajo para llegar a una dirección. Lo que importa es a dónde lleva.
¿Carta QR o carta digital? No son lo mismo
Lo habitual es esto: el QR lleva a un PDF. Y un PDF detrás de un QR junta lo peor de los dos mundos.
Para el cliente: se descarga, se abre en otra aplicación, sale diminuto, hay que ampliar con dos dedos y moverse por la página buscando la sección. Con una mano, en una mesa, con la otra persona esperando.
Para ti: cada cambio de precio obliga a rehacer el PDF y volver a subirlo.
Para Google: no existe. Los platos dentro de un PDF o de una foto no se pueden buscar. Si alguien busca “croquetas caseras Vallcarca”, tu carta no compite, porque para el buscador esa página está vacía.
¿Cuánto cuesta una carta digital para restaurante?
Depende de cómo la montes:
- Servicios por suscripción: entre 15 y 40 € al mes. Funcionan, pero la carta vive en el dominio de otro, no en el tuyo, y el día que dejas de pagar desaparece. Google indexa su web, no la tuya.
- Dentro de tu propia web: aquí va incluida en los 490 € del pack, sin cuota mensual, en tu dominio y a tu nombre.
La pregunta que lo aclara: si dejo de pagar, ¿de quién es la carta?
¿Hay cartas QR gratis?
Las hay. Suelen tener publicidad, un límite de platos o de escaneos, y la misma pega de fondo: el contenido no es tuyo ni está en tu dominio.
Para salir del paso un fin de semana, sirven. Como carta permanente de un negocio que vive de eso, es poner tu escaparate en el local de otro.
Qué mirar antes de elegir
- ¿Los platos son texto o una imagen?
- ¿La dirección es tu dominio o el de un tercero?
- ¿Puedes cambiar un precio tú mismo en un minuto?
- ¿Se lee bien con una sola mano y sin ampliar?
- ¿Hay cuota mensual? ¿Qué pasa si dejas de pagarla?
Un ejemplo que puedes abrir ahora
Frankfurt Kinor, en Vallcarca, tiene más de 80 platos en catalán, castellano e inglés, consultables desde el móvil en la mesa y enlazados desde su ficha de Google: frankfurtkinor.cat.
Ábrelo en el móvil y compáralo con tu PDF. Esa comparación contesta sola.
Si tu carta hoy es un PDF y quieres ver cómo quedaría de verdad, escríbeme por WhatsApp.
Si lo que te frena es el número, está publicado: cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño.